Tu perro o gato pasa entre el 50% y el 70% del día durmiendo o descansando. Una cama mal elegida —muy chica, muy blanda o del material equivocado— no solo incomoda: con el tiempo puede afectar articulaciones, generar puntos de calor excesivo o simplemente terminar ignorada en un rincón. Aquí va cómo elegir bien, según tamaño, forma de dormir y edad de tu mascota.

1. Empieza por cómo duerme, no solo por su tamaño

Observa a tu mascota durante unos días antes de comprar. Hay tres formas típicas de dormir, y cada una pide un tipo de cama distinto:

2. El tamaño correcto, sin adivinar

Mide a tu mascota estirada de punta a punta —de la nariz a la base de la cola— y agrega entre 15 y 20 cm a esa medida. Esa es, aproximadamente, la dimensión mínima que debería tener la cama. Es preferible que sobre un poco de espacio a que la mascota quede con extremidades colgando fuera, algo muy común cuando se compra "a ojo" o se elige la talla más barata disponible.

Guía rápida por peso (perros)

PesoTalla habitual
Hasta 8 kgS (60 x 45 cm aprox.)
8 – 18 kgM (75 x 55 cm aprox.)
18 – 30 kgL (90 x 65 cm aprox.)
+30 kgXL (110 x 80 cm o más)

3. Materiales: qué revisar antes de comprar

Funda desmontable y lavable

Es, con diferencia, el factor más importante para el día a día. Una funda con cierre que se pueda lavar en máquina evita que la cama termine con olor o pelo acumulado a las pocas semanas. Si la funda no se puede quitar, vas a terminar lavando toda la cama —relleno incluido— con el desgaste que eso implica.

Relleno: espuma vs. fibra

La espuma viscoelástica (memory foam) se adapta al cuerpo y reparte mejor el peso, ideal para mascotas mayores, con sobrepeso o problemas articulares. La fibra siliconada es más liviana y económica, buena opción para cachorros o mascotas más pequeñas sin necesidades especiales de soporte.

Base antideslizante

Si tu mascota duerme sobre piso flotante, cerámico o similar, una base de goma antideslizante en la parte inferior evita que la cama se resbale cada vez que se sube o se acuesta de golpe.

4. Casos especiales

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Preguntas frecuentes

¿Qué tamaño de cama debo comprar?

Mide a tu mascota estirada de punta a punta (nariz a cola) y suma entre 15 y 20 cm. Si suele dormir hecha un ovillo, una cama algo más pequeña también funciona, pero nunca debe quedar con las patas o la cabeza colgando fuera.

¿Con qué frecuencia hay que cambiar la cama de una mascota?

El relleno pierde soporte con el uso; en general conviene renovarla cada 1 a 2 años, o antes si notas que quedó completamente aplastada o con olor persistente pese al lavado.

¿Es necesario comprar una cama especial para perros con artrosis?

Sí, se recomienda una cama con base de espuma viscoelástica (memory foam) de al menos 7-8 cm de espesor, que reduce la presión sobre articulaciones y caderas. Marcan una diferencia real en perros senior o de razas grandes.