Cambiar el alimento de tu mascota de un día para otro es una de las causas más comunes de diarrea y rechazo. El sistema digestivo necesita adaptarse, y eso se logra con una transición gradual de varios días.

Por qué debe ser gradual

La flora intestinal de tu mascota está acostumbrada a un alimento. Un cambio brusco la desequilibra y provoca malestar digestivo. Hacerlo de a poco permite que el organismo se adapte sin sobresaltos.

El esquema de transición

Lo habitual es una transición de 7 a 10 días, mezclando el alimento nuevo con el antiguo en proporciones que se van invirtiendo. En mascotas sensibles, puedes extenderla a dos semanas para mayor seguridad.

Guía día por día

Una transición típica de una semana:

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Preguntas frecuentes

¿Y si mi mascota rechaza el nuevo alimento?

Ve más lento y con mayor proporción del antiguo. Un cambio muy gradual suele vencer la resistencia inicial.

¿Puedo cambiar de golpe si es mejor marca?

No conviene. Aunque el nuevo sea de mejor calidad, el cambio brusco igual puede causar diarrea. Hazlo gradual.

¿Cada cuánto puedo cambiar de alimento?

Solo cuando sea necesario. Los cambios frecuentes estresan la digestión; si algo funciona bien, es mejor mantenerlo.

Esta guía es una referencia general y no reemplaza la indicación de tu médico veterinario, especialmente si tu mascota tiene alguna condición de salud.